Mi experiencia en el parto

Ya llevamos más de un mes con Lucía en nuestras vidas, ¡y parece que el día del parto fue hace nada! Desde luego, el tiempo vuela, y quería contaros mi experiencia ese día antes que pase más tiempo y me pueda acordar bien de todos los detalles.

El día anterior al nacimiento de Lucía tenía revisión con mi ginecóloga y monitores, en los monitores aparecía alguna contracción esporádica aunque no eran fuertes todavía, y cuando me hicieron un tacto me dijo que tenía el cuello del útero medio borrado y estaba dilatada de 1 cm, justo cumplía 39 semanas al día siguiente.

Como las últimas semanas se me estaban haciendo eternas entre la acidez de estómago y la impaciencia por conocerla, le comenté a la ginecóloga si podía hacer algo para “animarla” a salir cuanto antes, y me dijo que podía hacerme la maniobra de Hamilton si quería, puesto que ya era un embarazo a término y la niña estaba bien de peso y ya formada del todo. Se trata de un método que puede inducir el parto y consiste en despegar con el dedo las membranas amnióticas de la pared del útero,

Por supuesto le dije que sí, había leído mucho acerca de esta maniobra y todo el mundo comentaba que era dolorosa, incluso hay gente que se la hacen sin avisar y piensan que es un tacto un poco brusco (no se debe hacer NUNCA sin el consentimiento de la embarazada, pero aún así hay gente que la hace). Para mi sorpresa no fue nada dolorosa, de hecho pensaba que no me la había podido hacer hasta que me confirmó lo contrario.

Una vez salí de la consulta manché un poco y durante las siguientes horas tuve alguna contracción un poco molesta, pero todo dentro de lo normal según me habían comentado, por lo que no tenía de qué preocuparme.

Por la tarde nos fuimos a la Virgen del Buen Parto y a cumplir con la tradición valenciana de dar 9 vueltas a la catedral, por lo que era un buen paseo, y después a merendar chocolate y churros.

Llegamos a casa sobre las 22:30 y yo me encontraba muy bien, aunque había notado alguna contracción esporádica por la tarde, no me imaginaba que en unas horas llegaría el gran momento. Para relajarme me di un baño y, para mi sorpresa, una vez que salí del baño tenía contracción cada 5 minutos, no muy fuertes pero sí molestas y regulares, por lo que llamamos a la matrona y nos dijo que fuéramos al hospital.

Cogimos las maletas porque Álvaro lo vio conveniente, porque yo estaba convencida que nos mandarían a casa al no ser contracciones fuertes, y al llegar al hospital me ingresaron y me pusieron monitores para comprobar las contracciones, aunque la matrona me decía que no tenía cara de estar de parto jajaja, que en la habitación de al lado tenía una chica gritando ¡que esa sí que estaba de parto!

Me pusieron monitores y no salía el papel, por lo que tuvieron que repetirlos, y mientras me pusieron un relajante muscular, que fue lo peor del día. Si las contracciones no eran de parto, pararían, pero me avisaron que podría marearme un poco, y efectivamente así fue, me sentía como cuando tienes una bajada de tensión, y eso era peor que las contracciones que todavía no eran muy fuertes.

La matrona seguía diciendo que “estaba muy verde” y que no estaba de parto, ¡que seguía sin cara de estar de parto! Me quedé con las ganas de saber cómo es esa cara jajaja, porque unas horas después nacería Lucía.

Al rato, para su sorpresa (y la mía, porque después de tanto decirme eso pensaba que nos mandarían a casa en breve), me dijo que había llegado la hora, que me preparara que me bajaban a la sala de dilatación y me ponían la epidural ya, ¡y fue mano de santo!

Al ponerme la epidural se me fue el mareo, no notaba las contracciones y empecé a dilatar mucho más rápido, por lo que al final fue todo más rápido de lo que esperábamos. Cuando estaba dilatada  de más de 8 cm y nos tocaba ir en breve a paritorio yo estaba dormida jajaja, y estaba muy apurada pensando que no podría empujar, ¡así que Álvaro me estuvo echando agua por la cara!

A las 12:38 le dijeron a mi madre, que también la dejaron entrar a la dilatación, que tenía que salirse porque a paritorio solamente podía ir un acompañante. Salimos hacía la sala de paritorio, llegó la ginecóloga, me cambiaron de la camilla al potro de parto, me prepararon y me dijeron dónde tenía que cogerme para poder empujar mejor… ¡¡¡y a las 12:50 había nacido Lucía!!! Por lo que el tiempo de empujar fueron si llega un par de minutos y literalmente 4 pujos. Por suerte, no tuvieron que hacerme episiotomía (que me daba un poco de miedo), y solamente tuve 2 puntos por un pequeño desgarro.

Y llegó el momento en el  que cambió nuestra vida para siempre, me pusieron a Lucía encima y estuvimos haciendo piel con piel durante horas.

La recuperación fue muy rápida, ese mismo día ya pude andar un poco para ir al baño y por el pasillo del hospital, y la peque estaba perfecta que era lo más importante 🙂

Y a partir de ese momento empezó otra etapa totalmente diferente, ¡pero maravillosa!

¡Espero que os haya gustado!

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12 comentarios en “Mi experiencia en el parto

  1. Vaya, ha sido en pocas palabras un parto ideal y me alegro un montón, aparte que eres una valiente! No conocía la maniobra de Hamilton, me voy a informar sobre ella aunque soy de las que opine que hay que dejar que la naturaleza siga su curso y no intervenir más que cuando es realmente imprescindible. Un besito a toda la familia, y a disfrutar de los mejores momentos de vuestras vidas 😘😘😘

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